El ecosistema IoT

El Internet de las Cosas (IoT) está trayendo consigo una nueva información procedente de los sensores conectados que permiten ofrecer nuevas experiencias personalizadas a un entorno más conectado a través de nuevos dispositivos, como por ejemplo los “wearables” y que ampliarán la variedad de pantallas de los consumidores para ver e interactuar con las aplicaciones.

Realizar un esquema sobre qué es y qué o quiénes son los actores dentro del ecosistema de IoT requiere no solo pensar en la comunicación tradicional persona-persona o persona-máquina sino también en la comunicación máquina-máquina.

La compañía Cisco lo esquematiza como la unión de las personas, los procesos, los datos y las cosas para conseguir conexiones en red más relevantes y valiosas. Es la conectividad global en la que cada máquina con la que las personas interactuamos son en cierto modo inteligentes y pueden compartir y comprender datos con las máquinas de su alrededor (Machine to Machine), lo que en última instancia producirá mejores condiciones de vida y modelos de negocio más personalizados.

Las interacciones entre personas, procesos, cosas y datos están creando nuevos tipos de aplicaciones y servicios inteligentes donde intervienen LOS SENSORES y el tipo de CONECTIVIDAD , y donde éstos juegan un papel fundamental.

Los sensores

iBeaconHoy día el 99% de las “cosas” del mundo físico tal y como lo conocemos hoy día no están conectadas pero a través de la utilización de sensores y micro sensores (accionadores o actuadores) está cambiado la realidad en la que vivimos y que nos permite hablar de una única realidad sin diferenciar el mundo on y off.

Por ejemplo, los nuevos sensores conectados a Internet, incluyendo IBeacon de Apple, permite que los datos de localización sean accionables mediante la vinculación de la presencia física de un usuario al mundo digital en tiempo real. iBeacons por ejemplo también ofrece datos sobre cómo se comportan los usuarios en el mundo real, proporcionando una visión más holística de los consumidores más allá del mundo online. Comencemos por el punto de partida: “cosas” que incorporan estos sensores que pueden ser geolocalizados y pueden medir por ejemplo:

    • La luz ambiental (Machine vision)
    • La posición o proximidad
    • El movimiento, la velocidad y el desplazamiento
    • La temperatura
    • La humedad
    • Las vibraciones, el sonido y la acústica
    • Los gases
    • El flujo de un líquido (ej: consumo agua)
    • La tensión, la presión, la carga y la torsión
    • El nivel y las fugas
    • La electricidad y el magnetismo
    • La aceleración y la inclinación

 

La conectividad

La conectividad en los dispositivos IoT puede ir desde Bluetooth de bajo consumo hasta 4G LTE (Long Term Evolution) o LTE Advanced o bien una combinación de tipos de comunicación. Por ejemplo, un automóvil puede tener una conexión wi-fi para conectarse con otros dispositivos disponibles en el interior del vehículo (tablets, móviles, etc), mientras que para la navegación GPS puede utilizar 4G.
En este sentido es importante tener en cuenta cuando se lanza al mercado un dispositivo “wearable” el tipo de conectividad que va a necesitar, ya que de esto dependen aspectos importantes a tener en muy en cuenta, como la seguridad, el coste logístico o la zona geográfica.

Las personas y procesos

Wearable

La información que llega a Internet a través de IoT puede ser combinada en sistemas bidireccionales que integran datos, personas, procesos y sistemas para tomar las mejores decisiones. Es decir, la interacción entre Sensores + Conectividad + Personas + Procesos están creando nuevos tipos de aplicaciones “Smart” y nuevos servicios como por ejemplo:

• Los termostatos conectados (la evolución de las casas domóticas) que permiten ahorrar recursos y dinero en los sistemas de calefacción adaptando las facturas a patrones de uso y cambiando automáticamente la temperatura en función de las necesidades del hogar.

• Los automóviles conectados que permiten, por ejemplo, actualizar sus sistemas sin necesidad de pasar por el taller o concesionario; o enviar desde el mismo coche al fabricante incidencias detectadas a través de la consola que llevan incorporados para solucionarlo sin necesidad de llamar a un call center.

• Los “wearables” o “fits” de salud con los que se pueden recoger continuamente y en tiempo real la frecuencia cardiaca, los niveles de actividad, las calorías consumidas o la temperatura del cuerpo.

• Los sensores de las ciudades con los que se pueden identificar por ejemplo la disponibilidad de aparcamiento y enviarlo a un Smartphone o directamente a la consola de un coche conectado. O por ejemplo controlar el consumo de las ciudades y adecuarlo a las necesidades de la sociedad.

El ecosistema

A modo de resumen podemos decir que el ecosistema de IoT se compone de “cosas” o dispositivos con o sin pantalla, un procesador de bajo consumo, un sistema operativo y una o varias formas de comunicación (habitualmente inalámbricas).

Estas “cosas” están conectadas directamente a Internet o bien a otros dispositivos que les permiten obtener la conexión necesaria. Por otro lado tenemos el software que recibe o envía los datos-información y que se integran en una plataforma en la nube o bien en plataformas propietarias donde se procesan.

Una vez procesados y organizados los datos, el usuario puede volver a interactuar con los dispositivos que le están retornado información y además puede conectarse a otras interfaces (aplicaciones web, dashbord de control vía móvil, etc…) para ampliar más información.

Fuente: Internet of things (IoT) en la transformación digital de las empresas. Incipy

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