El futuro de las telecomunicaciones en América Latina

Las telecomunicaciones son esenciales para mejorar la competitividad de los países, el flujo de información, el desarrollo, el crecimiento económico, la innovación y la productividad. Con dispositivos más livianos, conexiones más rápidas, más capacidad de volumen, mejor calidad de voz y más eficiencia energética, las operadoras de telecomunicaciones se encuentran con un panorama tecnológico que cambia rápidamente. Se pueden identificar tres fases principales en la evolución del sector en los últimos 25 años. En la primera fase, de 1987 al 2000, el problema principal fue la privatización. En la segunda fase, del 2001 al 2009, tuvo lugar la exitosa revolución móvil en la región. En la tercera fase, del 2010 hasta ahora, comenzó la explosión de banda ancha.

Primera fase: La liberalización hasta que estalló la burbuja puntocom (1987-2000)

Después de lo que se llamó ‘la década perdida’ de los años 80, el primer sector a ser privatizado en América Latina fue el de telecomunicaciones. A principios de los años 90, la mayoría de las economías en América Latina tenían deuda en espiral, inflación, corrupción en industrias controladas por el estado y proteccionismo. Dado este contexto, muchos legisladores abandonaron el modelo de industrialización por sustitución de importaciones, seguido por una serie de procesos de liberalización y privatización que resultaron en importantes reformas estructurales.

Chile fue el primer país en privatizar su operadora – que antes era estatal – en 1987, seguido por Belice (1988), Argentina (1990), México y Venezuela (1991), entre otros. Se implementó una amplia gama de estrategias de liberalización/privatización y en muchos casos fueron un factor clave para el desarrollo de la red de telecomunicaciones. Esta privatización inicial llevó a lo que se llamó ‘pasar de un monopolio público a uno privado’; Telefónica (España) fue un agente industrial prominente como también lo fue Telmex (México).

Brasil aprendió de las privatizaciones precoces y en julio de 1998 lanzó un segundo tipo de privatización para fomentar la competencia desde el inicio. Telebras, el sistema de telecomunicaciones brasileño, pasó a ser cuatro subsidiarias principales (una a larga distancia y tres empresas locales de telefonía) y ocho empresas de celulares. MCI (una empresa norteamericana que poco después se declaró en quiebra), Telefónica (España), Telecom Italia (Italia), Portugal Telecom (Portugal), y A. Gutierrez & INEPAR (Brasil) se convirtieron en los mayores agentes industriales en Brasil. Poco después, también se realizó una subasta de “empresas espejo”.

Otra característica de esta fase es que la mayoría de los reguladores de empresas de telecomunicaciones nacionales eran frágiles y carecían experiencia en hacer cumplir las regulaciones. El promedio de penetración de líneas fijas en la región era de aproximadamente 18%, mientras que en Europa era de 40-60%. Esta fase llega a su fin con el estallido de la burbuja puntocom en marzo del 2000, que directa o indirectamente causaría las mayores crisis y algunos casos de quiebra de operadoras de telecomunicaciones (por ejemplo, MCI Worldcom). Dada la situación, muchos agentes industriales de EE.UU., Canadá y Europa dejaron la región (por ejemplo, Verizon, Sprint, AT&T, France Telecom).

Segunda fase: la revolución móvil (2001-2009)

Las crisis mencionadas anteriormente transformaron mucho el escenario de telecomunicaciones en América Latina. Como consecuencia, muchas operadoras internacionales reestructuraron sus inversiones internacionales y crearon nuevas alianzas. En el 2000, Bell Canada International y SBC (con base en EE.UU.) se juntaron a América Móvil (México) para crear Telecom Américas. Fue una alianza de corta duración por problemas financieros; en el 2002 se puso fin a la empresa conjunta. América Móvil aprovechó la oportunidad para obtener bienes de sus aliados en Telecom Américas y de empresas multinacionales que se iban de América Latina por problemas en sus países y, en otros casos, porque fracasaron las estrategias de negocios en la región.

El modelo de negocios mexicano de tarjetas prepagas le dio a América Móvil información valiosa sobre la dinámica de sus clientes para poder aumentar su presencia en la región. Telefónica le había dado prioridad básicamente a la telefonía fija y luego entró en otros segmentos mientras que América Móvil se concentró en tecnología móvil desde el comienzo. Se disparó la penetración móvil en América Latina y hoy se encuentra por arriba del promedio y de regiones con PBI per cápita similar. La competencia entre América Móvil y Telefónica en la región fue feroz en muchos países.

Imagen 1. 2013 Tecnología móvil y usuarios de internet en algunos países de América Latina.

Fuente: Del autor, basado en datos de la UIT

Según GSMA, el mercado móvil de América Latina fue el cuarto mayor del mundo con 702 millones de conexiones (112% para tarjetas SIM) hasta septiembre de 2014. Brasil tiene el mayor mercado móvil, con 114 millones de suscriptores únicos, seguido por México con 46 millones, Argentina con 28 millones, Colombia con 25 millones y Venezuela con 17 millones. Casi el 80% de los suscriptores latinoamericanos son prepagos. El sector de telecomunicaciones tuvo muchos retos por la velocidad de los cambios tecnológicos y complejidades regulatorias. La banda ancha apareció al final de esta fase, lo que abrió camino para el desarrollo de aplicaciones en la nube y demandó nuevas políticas de acceso y regulaciones. El éxito de los teléfonos móviles en América Latina también se puede atribuir a la competencia entre las operadoras; la mayoría de los países tiene por lo menos tres proveedores.

Tercera fase: explosión de la banda ancha (2010-hoy) y la necesidad de una segunda ola de reformas

El acceso a banda ancha se convirtió en una prioridad para los gobiernos a través de todo el mundo; en 2010, hasta el gobierno estadounidense lanzó un plan llamado “Creando un Estados Unidos conectado: Plan nacional de banda ancha”. En la región latinoamericana, Brasil anunció su iniciativa nacional de banda ancha en 2010, un plan de amplio alcance que abarca la adopción de infraestructura e iniciativas para atender la demanda.

Dos años después, México presentó la AgendaDigital.mx para aumentar la penetración de banda ancha fija y móvil. En 2013, una reforma de telecomunicaciones en México instauró el acceso a banda ancha e internet como derecho constitucional. Aunque Colombia está atrás de Argentina, Brasil y México en muchos indicadores de TI, en 2013 el gobierno anunció un Plan Nacional de TI que estableció tres metas principales: el 70% de colombianos con suscripción a internet, el 100% de los establecimientos de salud y educación con acceso a internet, y el 100% de las áreas rurales con acceso a internet.

Según la UIT, a fines del 2015 había casi 3,2 mil millones de usuarios de internet y la penetración de banda ancha móvil alcanzó 47% globalmente. El impacto de la banda ancha en el crecimiento del PBI, en la creación de empleos y en el aumento de ingresos familiares es significativo y hay notables efectos “spillover” (desbordamiento) de la banda ancha en el sistema económico.

La estimación de penetración de banda ancha fija en América Latina es de aproximadamente 9,2% per cápita, casi como el promedio mundial de 9,8%. La expansión de banda ancha se ve limitada por una infraestructura insuficiente de telefonía fija (la mayor parte de la infraestructura se encuentra en áreas urbanas), una baja penetración de computadoras y la escasez de ancho de banda. ADSL sigue siendo la tecnología más utilizada mientras que el cable módem es más utilizado en países que ofrecen paquetes triple play.

Imagen 2. Porcentaje de individuos utilizando internet en ciertos países de América Latina del 2000-2013.

Fuente: Del autor con datos de la UIT.

Han transcurrido 25 años y aún se necesitan implementar reformas urgentemente. En países como México, hay fallas en las políticas que acarrearon a lo que la OCDE describió como un mercado de telecomunicaciones ineficiente que impone significativos costos a la economía y una carga al bienestar de la población.

Katz, Koutroumpis y Callorda crearon un índice de digitalización para medir el despliegue y adopción de tecnología de la información que incorpora una dimensión holística de impacto que incluye habilidades de adopción y uso efectivo. Estimamos que la digitalización representa 8,13% de participación en el crecimiento del PBI en América Latina entre 2008 y 2011. Se debe prestar atención a las lecciones políticas, como crear políticas TIC de forma completa y holística, que cubren todas las áreas del ecosistema para maximizar el impacto positivo de TIC en la región.

Cinco recomendaciones

• En esta nueva era donde el acceso a banda ancha es clave para el desarrollo económico, es esencial que los gobiernos, reguladores, el sector privado y los usuarios se involucren y participen en un diálogo abierto para alcanzar acceso igualitario para todos, con especial enfoque en áreas rurales.
• Las políticas deben tener como objetivo garantizar el crecimiento económico, mejorar la infraestructura, reducir costos para los consumidores, mayor competitividad en el mercado, más cobertura y penetración del servicio.
• Asequibilidad y acceso deben ser prioridad en políticas y estrategias de telecomunicaciones.
• Introducir políticas equilibradas que no sólo fomentan la competitividad sino también la inversión en el sector de telecomunicaciones.
• Implementar políticas de seguridad cibernética para garantizar la integridad de los datos.

Escrito por: Samantha Rullán y Lourdes Casanova

Fuente weforum.org

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