Metodologías ágiles para gestionar los proyectos y negocios

Metodologías ágiles

El desarrollo ágil de software se refiere a métodos de ingeniería del software basados en el desarrollo iterativo e incremental, donde los requisitos y soluciones evolucionan con el tiempo según la necesidad del proyecto.
Así el trabajo es realizado mediante la colaboración de equipos auto-organizados y multidisciplinarios, inmersos en un proceso compartido de toma de decisiones a corto plazo.

Cada iteración del ciclo de vida incluye: planificación, análisis de requisitos, diseño, codificación, pruebas y documentación. Teniendo gran importancia el concepto de “Finalizado” (Done), ya que el objetivo de cada iteración no es agregar toda la funcionalidad para justificar el lanzamiento del producto al mercado, sino incrementar el valor por medio de “software que funciona” (sin errores). Fuente: Wikipedia.

¿Cuáles son los principios básicos de las metodologías ágiles?

En primer lugar, las metodologías ágiles mejoran la satisfacción del cliente dado que se involucrará y comprometerá a lo largo del proyecto. En cada etapa del desarrollo se informará al cliente sobre los progresos del mismo. De ese modo, el cliente puede sumar su  experiencia para optimizar las características del producto final. Se pueden evitar así numerosos malentendidos dado que el cliente poseerá en todo momento una completa visión del estado del producto.

Mejora la motivación e implicación del equipo de desarrollo. Pero esta mejora no es casual: las metodologías ágiles permiten a todos los miembros del equipo conocer el estado del proyecto en cualquier momento. Los compromisos son negociados y aceptados por todos los miembros del equipo y las ideas de cualquiera de sus integrantes son tenidas en cuenta.

Destacar que los procesos ágiles permiten ahorrar tanto tiempo como costos. El desarrollo ágil trabaja de un modo más eficiente y rápido que otras metodologías. Además, estos procesos ponen el foco en cumplir estrictamente el presupuesto y los plazos pactados a la hora de definir y planificar el proyecto.

Se trabaja con mayor velocidad y eficiencia. En las metodologías ágiles se trabaja realizando entregas parciales pero funcionales del producto. De ese modo, es posible entregar en el menor intervalo de tiempo posible una versión funcional del producto.

Gracias a las entregas parciales (centradas en entregar en primer lugar aquellas funcionalidades que en verdad aportan valor) y a la implicación del cliente será posible eliminar aquellas características innecesarias del producto.

Las metodologías ágiles permiten mejorar la calidad del producto. La contínua interacción entre los desarrolladores y los clientes tienen como objetivo asegurar que el producto final sea exactamente lo que el cliente quiere y necesita. Además, este enfoque permite abrazar la excelencia tecnológica, lo que permite obtener un producto tecnológicamente superior.

Por otro lado, esta metodología permite alertar rápidamente tanto de errores como de problemas. En la etapa de planificación, el equipo ha presentado una hoja de ruta anticipando y dando respuesta a los principales problemas técnicos y a la velocidad en la que se puede trabajar. Con metodologías más tradicionales, los errores no identificados en las primeras fases del proyecto suelen acarrear costes muy altos.

Y, finalmente, las metodologías ágiles permiten rentabilizar nuestras inversiones más rápidamente. Gracias a la realización de entregas tempranas el cliente tendrá rápido acceso a aquellas funcionalidades que en verdad aportan valor acelerando el retorno de la inversión.

¿Se puede aplicar Agile en proyectos distintos del software?

Scrum

A pesar de que el Manifiesto Ágil esté redactado para un sector concreto, algunos de los elementos característicos de la filosofía Agile se inspiran en estudios y experiencias ajenas a las TIC.

En concreto, H. Takeuchi e I. Nonaka, en el artículo “The New New Product Development Game” , 1986, describieron una nueva aproximación holística que incrementa la rapidez y la flexibilidad en el desarrollo de nuevos productos comerciales. Este famoso artículo analizaba las características comunes en el proceso de desarrollo de productos exitosos en los sectores de la automoción, el hardware y la electrónica, concluyendo que los procesos que diferenciaban estos proyectos, respecto de otros menos exitosos, fueron el enfoque iterativo de prueba y error, el solapamiento de las distintas fases y su gestión por equipos de desarrollo multidisciplinares y autogestionados. Este enfoque en el desarrollo de nuevos productos implicaba la interacción constante del equipo de principio a fin “desplazando la melé” (scrum), en contraposición al enfoque secuencial de las metodologías tradicionales.

En el mismo sentido, las experiencias sobre fabricación y calidad de productos de Edward Deming y del Lean Manufacturing System de Toyota, influyeron en los elementos más generales de la filosofía Agile. Estas influencias provenientes del desarrollo de productos de los años 80 ajenos al software, fueron especialmente influyentes en la metodología Scrum, siendo ésta la metodología de gestión de proyectos más ligada a Agile.

Desde entonces, los principios básicos de Agile se han ido adaptando con especial éxito en aquellos sectores donde existe una gran incertidumbre inicial y es imposible recabar todos los requisitos del cliente, o bien en los que éstos no son estables y sufren constantes cambios. Es estos escenarios, las iteraciones, el desarrollo incremental y el feedback continuo con el cliente, (principios fundamentales de Agile), proporcionan mejores resultados que la gestión de proyectos en cascada.

Es por ello, que la principal diferencia entre las metodologías tradicionales de gestión de proyectos y Agile radica en el papel que juegan las iteraciones durante el proyecto. Los proyectos relacionados con contenido inmaterial, como el software y el desarrollo de conocimiento, tienen mayor facilidad para iterar, y aprovechan la flexibilidad que les proporciona Agile. Es evidente, que los cambios constantes y las iteraciones en este tipo de proyectos son asumibles y técnicamente viables. Por el contrario, en los proyectos cuyo resultado hace un uso intensivo y caro de materiales, como los proyectos de construcción, las iteraciones son irrealizables por la propia naturaleza del edificio, o el coste derivado de los cambios durante el desarrollo del proyecto.

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